Sin embargo a la hora de ir a la escuela,sólo le correspondía a los varones,que deberían al menos saber leer y escribir para cuando fuesen a cumplir el servicio militar.
Cuando le llegó el turno a su hermano pequeño,este no quería ir solo,era muy vergonzoso y le pedía a ella que le acompañara .Ella lo hacia con gusto y ademas le gustaba mucho,tanto que prestaba más atención que su hermano,aunque las clases no iban dirigidas a ella,y se quedada con todo lo que decía el maestro,mas tarde y ella solita lo ponía en practica y así aprendió a leer,como ella lo llama "juntando las letras".

Carmen, qué historia tan bonita!!!
ResponderEliminarMe gusta mucho tu blog.
Se ve que te gusta la geriatría .